TÉCNICAS DE PROTECCIÓN DE LA SALUD MENTAL EN
LOS EQUIPOS DE RESPUESTA
1.- Reducir
la excitación
Existe varias estrategias para romper el ciclo
de la tensión , obviamente identificar el agente estresor es un gran comienzo,
esto va a permitir identificar que cosas
nos alteran o trastornan, pero debemos de recordar que no es posible ni
deseable quitar todos los estresores de nuestra vida por que son ellos los que
motivan, si los quitáramos nuestras aspiraciones y desafíos desaparecerían
haciendo de nuestra vida una secuencia monótona.
En vez de evitarlos nosotros podemos
reconstruir nuestro comportamiento diario para reducir la frecuencia de
encuentros con los estresores negativos, sin tener que sacrificar nuestras
metas, el método para abordar esto es una técnica desarrollada por Allen y Hyde,
que la llamaron “Diseño social”, este método se orienta a enseñarnos que existe
más de una forma de resolver un problema o enfrentar una situación social o hacerla menos estresante, los pasos
presentados en forma de interrogantes a
seguir son los siguientes:
Identifique el estresor
Es decir que es lo que le esta causando
malestar emocional
Defina
el estresor
De lo anterior que parte es la resulta muy
estresante, por ejemplo olores, lugares, sonidos, personas.
Puede
el estresor ser evitado totalmente
Si es posible simplemente evítelo o
modifíquelo pidiendo ayuda, comprometiendo a otras personas, realizando una
acción administrativa, etc. pero sino proceda al siguiente paso.
Qué
ocurre si el estresor es evitado
En esta etapa se debe uno de preguntar que
perdería yo si el estresor es evitado, tendría algún problema administrativo,
afectaría mis planes o proyectos de vida.
Generar
alternativas
La lluvia o tormenta de ideas es muy
importante, anotando aquellas
ideas
que le sean útiles teniendo en cuenta lo planteado en el paso anterior.
Evalúe
sus alternativas
Pregúntese si estas alternativas planteadas
son factibles elimine aquellas que pueden generar más estrés
Seleccione la mejor
alternativa
Póngala a prueba
Reevaluela y mejórela de
ser posible
Practique este técnica
hasta que sea una costumbre.
2.- Administración del tiempo
La planificación del tiempo y de las actividades o
compromisos es muy importante para reducir el estrés, el acostumbrarse a llevar
una agenda o un block de notas ayuda,
también póngase metas y diseñe planes para alcanzar esta metas, con pasos
realistas y alcanzables a corto plazo.
3.- La negociación con la mente
En la administración del estrés esta técnica consiste en
una reevaloración cognitiva (pensamiento) que nos permite controlar el estrés y
sus significado que nosotros le damos para nuestra vida, muchas personas
tienden a darle un significado catastrófico a lo que les pasa, piensa que nunca
van a poder sobreponerse o que se están volviendo locos, al respecto muchos
psicólogos le dicen a ud. que no hay nada tan horroroso que no tenga algún
elemento positivo y no sea una oportunidad para su crecimiento personal, esta
reevaloración cognitiva nos ayuda a encontrar el aspecto positivo de lo que nos
esta pasando en lugar de solamente centrarnos en los aspectos negativos, trate
de interpretar el suceso como un desafío en vez de un motivo para
desesperarnos.
4.- Técnicas de relajación
Actualmente el Instituto de Salud Mental de los Estados
Unidos, la FEMA y el Departamento de
incendios USA, recomiendan la Implementación de técnicas de relajación
concebidas como el manejo de la respiración profunda, la meditación y la
relajación progresiva de los músculos, estas técnicas deben de ser dirigidas
por un psicólogo emergencista.
5.- Administración del tiempo libre
Saber como administrar nuestro tiempo libre es muy
importante muchas personas no saben como utilizarlo y lo malgastan en
actividades rutinarias otras se niegan a tomar un descanso y otras inclusive se
llevan trabajo a casa o están pensando en lo que se estará haciendo en el
trabajo en su ausencia.
Planifique su tiempo libre, recuerde que el tiempo libre
no es solamente no hacer nada, muchas veces el cambiar de actividad y realizar
aquel pasatiempo favorito, reúnase con personas que no estén vinculadas al
servicio de emergencias, disfrute de una buena conversación con un viejo amigo,
dedíquele tiempo a su pareja o esposa a solas o con sus hijos y sobre todo deje
el radio en el cuartel o simplemente apagelo.
G.- Participación de la familia
La pasión por el trabajo en los servicios de emergencia,
también involucran a la familia, muchas parejas, esposas o hijos guardan por
años profundos resentimientos por que sus esposos, padres, hijos o parejas no
les dedican un poco de tiempo, que les escuchen sus problemas o necesidades o
simplemente viven a sobresalto de que
algo malo les pueda pasar.
Se debe de involucrar a la familia en la actividad del
servicio de emergencia, deben saber cuales son las exigencias y las
consecuencias sobre la salud de sus parejas o esposos, motivárseles a que se
conozcan entre ellas y sean capaces de darse apoyo en el momento que se
requiera .
H.- La Inteligencia Emocional
Como
hemos podido ver una costo del estrés es el cambio en el carácter , nos
volvemos más agresivos o violentos, es decir tendemos a perder el control sobre
nuestras emociones.
Peter Salovey de la Universidad de Yale fue uno de los primeros que trabajo y acuño
el termino “Inteligencia Emocional” como una forma para referirse a nuestra
capacidad para manejar nuestras emociones, ser capaces de llevarnos bien con
las personas que nos rodean, poder trabajar en equipo, tolerar ideas que no
sean las nuestras, tener inciativa y creatividad.
Las emergencias y los desastres son situaciones de gran
desbordamiento emocional, tenemos en cuenta que las emociones se contagian ,
podemos entender que fácil resultaría que los integrantes de los equipos de
primera respuesta pierdan el control de sus emociones.
Goleman, nos dice que si la prueba de la habilidad social
es la capacidad de aliviar las emociones alteradas de los demás, enfrentarse a
alguien que está en pleno ataque de ira es tal vez la medida definitiva de la
supremacía.
Los datos sobre autoregulación de la ira y contagio
emocional sugieren que una estrategia eficaz podría ser distraer a la persona
iracunda, mostrar empatía ( comprención) con sus sentimientos y su perspectiva
y luego atraer su atención a un foco alternativo.
Goleman, haciendo una recopilación de diversos trabajos
nos indica una serie
de estrategias para controlar el mal humor y la ira , al
respecto nos dice que el arte de serenarnos es una habilidad fundamental para
la vida y nosotros podemos añadir que es de vital importancia para los integrantes
de los equipos de primera respuesta.
Dolf Zillmann de la Universidad de Alabama, descubrió que
un disparador universal de la ira es la sensación de encontrarnos en peligro.
El peligro puede estar signado no sólo por una amenaza física absoluta sino
también, como ocurre con mayor frecuencia, por una amenaza simbólica a la
autoestima o la dignidad (el insulto o la burla de los curiosos, el rechazo o
reclamo de la familia de los accidentados o la agresión del propio
accidentado).
Zillmann ha llegado a la conclusión de que cuando el
organismo ya está en un estado de nerviosismo y algo dispara un asalto
emocional (una provocación),la emoción consiguientes tiene una intensidad
marcada, la ira se construye sobre la ira, en este punto la persona se vuelve
implacable y es imposible razonar con la persona enfurecida, su pensamiento
gira en torno a la venganza y la represalia, sin importar las consecuencias.
Una estrategia bastante efectiva es la de “enfriarse”
fisiológicamente esperando que pase el aumento adrenalínico, durante una
discusión
esto significa
librarnos momentáneamente de la persona
airada, la persona airada debe poner freno al ciclo del pensamiento hostil
intensificado buscando alguna distracción.
La distracción es un poderoso recurso para alterar el
humor, resulta difícil seguir furioso cuando estamos pensando en un momento
agradable.
Diana Tice, psicóloga de la Universidad de Western
Reserve, nos dice que una estrategia bastante eficaz consiste en quedarnos a
solas mientras nos calmamos (un paseo a
pie, el ejercicio activo ayuda a aliviar la ira), lo mismo ocurre con los
métodos de relajación como el respirar profundamente y relajar los músculos,
tal vez porque modifica la fisiología del organismo que pasa de una elevada
excitación de la ira a un estado de excitación menor y tal vez también porque
nos distrae de cualquier cosa que pueda disparar la ira.
Tice descubrió también que dar rienda suelta a la ira es
una de las peores formas de calmarlas , los estallidos de ira intensifican la
excitación del cerebro.
La clave del control de la ira esta en detener el
torrente de pensamientos antes que estos se conviertan en furia incontrolable,
para lograr esto uno debe de entrenarse en saber reconocer cuando aparecen
estos pensamientos y no permitir que prosperen y crezcan , congelándolos en el
pensamiento y sustitullendolos por pensamientos agradables o neutros.
El Programa New Haven, en su programa de “habilidades
para la vida” propone otra estrategia efectiva la cual se basa en los
siguientes seis pasos que recuerdan los colores de un semáforo :
Luz roja : 1.- Deténte, cálmate y piensa antes de actuar
Luz amarilla : 2.- Cuenta el problema y di cómo te sientes.
3.- Propónte un objetivo positivo.
4.- Piensa en una cantidad de soluciones
5.- Piensa en las consecuencias
posteriores.
Luz verde 6.- Adelante y pon en práctica el mejor
plan.
PROTECCIÓN DE LA
SALUD MENTAL EN LOS EQUIPOS DE RESPUESTA
Santiago Valero.
No existe ningún tipo de entrenamiento que pueda eliminar completamente la posibilidad de que una persona que trabaja con víctimas y cantidades importantes de lesionados y cadáveres en el marco de una situación de desastre, sea afectada en el orden psíquico. Los trabajadores de emergencias enfrentan situaciones específicas, como pueden ser la falla en la misión, la vivencia de excesivo sufrimiento humano, las muertes traumáticas, los cuerpos mutilados o quemados, las situaciones amenazantes para su propia integridad física, la pérdida de compañeros de equipo o presenciar accidentes masivos (1, 2).
El estrés agudo es uno de los riesgos
ocupacionales más graves en el servicio de emergencias, porque afecta la salud
y el desempeño en el trabajo, así como la vida familiar y espiritual.
El evento traumático puede producir
una serie de reacciones emocionales, conductuales y fisiológicas, y tiene el
potencial de interferir en las habilidades para actuar en el lugar de las operaciones
en forma inmediata o, posteriormente, en el retorno a la rutina laboral y
familiar (2). Los problemas emocionales también pueden promover el mayor
consumo de alcohol o drogas.
Es responsabilidad de los líderes
proteger no solamente la salud física sino también la salud mental de los
integrantes de los equipos de respuesta como única garantía para cumplir con
éxito las tareas y proteger al personal contra los efectos destructivos del
estrés.
El trabajo en
desastres y emergencias incluye el enfrentamiento a situaciones estresantes,
como las siguientes:
• Largas horas de
esfuerzo continuo.
• Lucha contra el
tiempo por salvar vidas.
• Trabajo en
ambientes adversos (estructuras colapsadas, derrames químicos, etc.).
• Trabajo en
condiciones climáticas adversas (lluvias persistentes, réplicas de sismos y
otras).
• Labores pesadas
(como remoción de escombros).
• Presión por
tener que trabajar ante la presencia de periodistas.
• Equipo
inadecuado o insuficiente.
• Alteración en el
ritmo diario de vida (como dormir y comer).
• Labor de triage (procedimiento
utilizado para clasificar a los heridos, lesionados y afectados, en el lugar
del incidente, según su gravedad y prioridad para la atención y evacuación).
• Servicios
públicos esenciales destruidos.
• Presión por
parte del público por encontrar a sus familiares desaparecidos.
• Información
confusa o contradictoria, rumor o desinformación.
Factores de riesgo
Existen condiciones que influyen en
la eficiencia de los equipos de respuesta y que favorecen la aparición de
problemas psicosociales. A continuación abordamos algunos de ellos (4).
Factores
individuales
• Enfermedades
crónicas como asma, cardiopatías, hipertensión arterial, úlceras y diabetes,
entre otras.
• Problemas o
situaciones previas que provocaron estrés, por ejemplo, la pérdida del empleo,
conflictos familiares, divorcio, enfermedades de algún miembro de la familia,
etc. Las experiencias traumáticas anteriores vulneran la capacidad de
resistencia y pueden dar lugar a reacciones violentas o incapacitantes.
• La edad: los más
jóvenes están más propensos a sufrir problemas emocionales que los mayores (2).
Se recomienda que los adolescentes y jóvenes sean destinados a labores
administrativas u organizativas y se evite exponerlos a situaciones de gran
sufrimiento humano.
• Pérdidas
personales o lesiones: en ocasiones, los integrantes de los equipos de ayuda
han perdido familiares cercanos o bienes personales en el desastre; esta
situación los puede incapacitar para tomar decisiones objetivas o hacer perder
la concentración necesaria para realizar sus labores.
• El personal de
respuesta puede resultar lesionado por las labores encomendadas y tener que ser
retirado del lugar; los sentimientos de frustración y de culpa pueden ser muy
grandes al sentir que no pueden seguir realizando las acciones para las cuales
han sido preparados.
• Las primeras
personas que llegan a la emergencia, o los que tienen mayor contacto con las
víctimas, tienen más problemas psicológicos que los que van llegando
posteriormente debido, fundamentalmente, al impacto visual que puede ejercer la
magnitud de la devastación sufrida y el estado en que se encuentren las
personas o los cadáveres.
Factores interpersonales
• Las
responsabilidades laborales pueden generar situaciones de conflicto con la
familia, por ejemplo, por un lado, querer participar en las labores de la
emergencia, y, por otro, la presión familiar para que se cumpla con las
responsabilidades, en especial, si se tienen hijos pequeños o familiares
enfermos.
• El tiempo
prolongado de separación de los integrantes de los equipos de respuesta de sus
estructuras de soporte social (familia, comunidad, amigos, etc.) puede generar
sentimientos de nostalgia y de haber sido olvidados.
• Muchas
peculiaridades propias de cada personalidad (humor negro, conducta desconfiada,
tardanza, mal humor, etc.) son normalmente aceptadas; sin embargo, en
situaciones de emergencias y cuando los colectivos están bajo presión
prolongada, pueden causar conflictos interpersonales.
Factores comunitarios
• Los medios de comunicación social y los curiosos
en la escena de la emergencia pueden contribuir a aumentar la presión emocional
sobre los equipos de respuesta.
• La presencia de grupos armados o de violencia
política hace que el desempeñar labores humanitarias incremente el riesgo y la
tensión, en especial, si hay antecedentes de violaciones de los derechos
humanos, secuestros y muertes que involucran también a los integrantes de los
equipos de respuesta.
Factores propios del desastre
• El tipo de desastre afecta de diferentes formas a
la comunidad. Un desastre de tipo tecnológico produce más estrés para las
víctimas y los equipos de respuesta que los desastres naturales; causan gran
sentimiento de cólera porque, tal vez, podría haberse evitado. También, produce
mayor temor e incertidumbre porque el agente causante del desastre (fuga
radioactiva, contaminación química, etc.) no puede verse, es de difícil control
y sus efectos duran mucho tiempo.
• Los desastres que suceden de noche producen más
víctimas y problemas emocionales que los que ocurren durante el día, porque la
gente está dormida; su respuesta inicial es más lenta y más confusa, lo que
dificulta la orientación y la evacuación.
• La duración del desastre también es un factor que
afecta, no solamente a la población, sino también a los equipos de respuesta.
• El grado de incertidumbre y la presencia de
réplicas en el caso de los grandes sismos, la inestabilidad de estructuras
colapsadas, la presencia de materiales peligrosos que no son registrados por
los sentidos, los rumores de grupos armados en la zona o la amenaza de ataques
son, entre otras, condiciones que influyen sobre los equipos de respuesta.
• El cambio repentino del aspecto físico de la comunidad
(cuando el evento adverso ha sido muy devastador) tiende a dificultar la
comprensión de lo acontecido y tiene un fuerte impacto psicológico sobre los
sobrevivientes y los equipos de respuesta.
• Las situaciones que generan las emergencias
complejas representan una amenaza permanente a la integridad física de la
población y de los equipos de respuesta.
Estímulos traumáticos
Estímulos traumáticos
A través de sus experiencias, los integrantes de
los equipos de respuesta han aprendido una serie de estrategias para evitar
quedar inmovilizados por las escenas de un desastre. Sin embargo, hay algunos
estímulos traumáticos que afectan seriamente a este personal como, por ejemplo,
los siguientes:
• Entrar en contacto directo con víctimas durante
un tiempo prolongado, mientras luchan por lograr su rescate o atención; en
ocasiones, algunas de ellas mueren.
• Encontrar cadáveres de niños o con graves
heridas; el personal tiende a identificarse con ellos, en especial, si tienen
hijos con edades similares.
• La presencia de gran número de cadáveres, en
especial, si están seriamente mutilados o tienen varios días, o si descubren
conocidos entre ellos.
Problemas de organización
Son aquéllos provenientes de la misma organización
de la estructura en la cual interactúa el trabajador y son característicos de
las situaciones de desastres (4).
• Ausencia de un lugar dónde descansar, déficit en
el suministro oportuno de agua potable y comida, ausencia de servicios
higiénicos y de privacidad.
• Falla en la misión (rescatar personas con vida,
apagar un incendio, llegar en forma oportuna con la ayuda humanitaria, etc.),
especialmente, si se presentó por descuido, impericia, agotamiento o confusión
en las órdenes.
• Presión ocupacional: la necesidad de cumplir con
muchas tareas en forma rápida y oportuna.
• Demandas del trabajo que requiere de un gran
esfuerzo físico y mental por tiempo prolongado y en condiciones adversas.
Además, exige de precisión de criterios, juicio, habilidad para elaborar
cálculos y decidir muchas veces entre la vida y la muerte.
• Interferencia en sus funciones: se presenta
cuando equipos de respuesta de diferentes instituciones trabajan juntos por
primera vez o cuando existe rivalidad entre ellos. Puede ocurrir que intenten
imponer sus propios estilos y procedimientos o traten de captar la atención de
los medios de comunicación social.
• Bajas recompensas: los integrantes de los equipos
de respuesta son extremadamente sensibles al reconocimiento de tipo social (no
necesariamente material); tienden a reaccionar con elevados niveles de
frustración cuando no son reconocidos en forma oportuna.
• Conflicto en las funciones: cuando el trabajador
se enfrenta ante situaciones de difícil decisión, como es el caso del personal
que tiene que decidir entre su trabajo y su participación en una emergencia de
larga duración, entre su responsabilidad familiar y su ausencia prolongada por
las demandas de un desastre, o cuando se tiene que actuar como jefe o como
amigo.
• Ambigüedad en la función: cuando los trabajadores
de los equipos de desastre se encuentran en una atmósfera de confusión e
incertidumbre, en relación con el tipo de trabajo que tienen que realizar, el
alcance de sus responsabilidades o los objetivos por cumplir, debido a la
inexistencia de planes o que estos no son aplicables.
• Incomodidad en la función: cuando el personal
tiene que realizar tareas para las cuales no han sido preparados.
Señales de afectación psicológica en el personal de los equipos de respuesta (5)
|
Que requieren una acción correctiva
inmediata
|
Que no requieren una acción
correctiva inmediata
|
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Aspecto físico
• dolor en el pecho
• dificultad respiratoria • presión arterial alta • arritmia cardiaca • señales de choque • deshidratación excesiva • vértigo • vómito excesivo |
Aspecto físico
• náuseas
• malestar estomacal • temblor • sudoración profusa • diarrea • aceleración del pulso • dolores musculares • boca seca • alteraciones del sueño • sobresaltos • problemas en la visión • fatiga |
|
Aspecto cognitivo
• dificultad para tomar decisiones
• estado hiperalerta • confusión mental generalizada • desorientación en persona, tiempo o lugar • dificultad para nombrar artículos familiares • dificultad para reconocer a personas familiares |
Aspecto cognitivo
• turbación
• dificultad para el cálculo • concentración deficiente • tendencia a culpar a terceras personas • dificultad para mantener la atención |
|
Aspecto emocional
• reacciones fóbicas
• pérdida del control emocional • reacciones de pánico • emociones impropias |
Aspecto emocional
• pesar
• tristeza • extrañamiento |
|
Aspecto conductual
• violencia
• actos antisociales • labilidad emocional, como llorar por cualquier cosa • explosiones de enojo • extrema hiperactividad |
Aspecto conductual
• cambio en la forma habitual de actuar
• alejamiento • suspicacia • cambios en su comunicación interpersonal • cambios en las relaciones interpersonales • aumento o disminución del apetito • aumento en el consumo de tabaco o alcohol • estado hiperalerta • excesivo silencio • comportamiento inusitado |
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Estrategia de intervención
Cualquiera de estos síntomas demandan, por lo general, el relevo del
trabajador o su evacuación a un centro asistencial.
|
Estrategia de intervención
Se recomienda un repliegue a una zona de descanso acompañado de un
proceso de apoyo psicológico o la inserción a un programa de actividades
preventivas de manejo del estrés posterior al incidente traumático.
|
Actividades preventivas
El personal profesional especializado en salud
mental que realice intervenciones psicosociales con los integrantes de los
equipos de primera respuesta debe, en la medida de lo posible, pertenecer a sus
filas y conocer internamente las características de su trabajo (3).
A continuación, se propone una serie de actividades
para prevenir los efectos negativos del trabajo de los equipos de respuesta:
• Debe existir una cuidadosa selección de los
postulantes a integrarse a los equipos de respuesta, con especial énfasis en el
descarte de personas con trastornos de personalidad.
• Definir perfiles para cada tipo de especialidad o
labor en el trabajo de respuesta, como son las labores de rescate, atención de
salud, combate de incendios, manejo de materiales peligrosos y trabajo
humanitario en emergencias complejas, entre otros, con la finalidad de poder
designar al personal más idóneo para cada tipo de tarea.
• Pautar, como rutina anual, un proceso de
evaluación en salud mental con la finalidad de identificar de manera oportuna
el agotamiento emocional, los síntomas de estrés postraumático y otros
trastornos psíquicos.
• Establecer anualmente actividades de prevención
del estrés ocupacional y autocuidado de la salud mental orientado, diseñando y
difundiendo materiales educativos de fácil lectura y comprensión.
• Incluir en las acciones de protección de la salud
mental una amplia gama de trabajadores; un ejemplo puede ser el personal que se
desempeña en las centrales telefónicas de emergencias.
• Extender los cuidados de la salud mental a las
familias de los integrantes de los equipos de respuesta, con la finalidad de
prevenir la violencia y otros conflictos familiares, así como para
involucrarlas en el conocimiento del trabajo que realizan estos equipos y el
estrés al cual están sujetos.
• Los programas de capacitación y entrenamiento
deben evaluar la capacidad de los participantes para trabajar bajo presión,
realizar labores en equipo, tolerar la frustración y manejar el miedo.
• Incluir temas relacionados con el autocuidado de
la salud mental, en los contenidos temáticos.
• Enseñar a reconocer las reacciones psicológicas
que requieren una acción correctiva inmediata, con la finalidad de dar el apoyo
necesario en forma oportuna.
• Preparar un grupo de intervención en crisis
conformado por personal con experiencia, que se encargará de dar la información
a la familia, cuando un integrante de los equipos de respuesta resulte
lesionado o fallezca en cumplimiento del servicio.
Alimentación
La alimentación
para el personal involucrado en una misión prolongada debe ser de gran interés
para los directivos de los equipos de respuesta, si desean tener al personal
activo y funcionando.
Sugerencias
• Durante los períodos de estrés agudo o crónico,
las fuentes de vitaminas y sales minerales en los alimentos pueden resultar
insuficientes, por lo que se hace recomendable la ingestión de cantidades
adicionales de vitaminas B y C.
• Se recomienda la ingestión periódica de líquidos,
en especial, los que contengan electrolitos o jugos naturales, que pueden
llevarse en cantimploras o termos.
• El personal de emergencias no necesita alimentos
ricos en azúcares. Existe una tendencia a dar caramelos, dulces, gaseosas y
chocolates a los trabajadores de emergencia, con la falsa creencia de que esto
ayuda a reponer energías. Se recomienda su sustitución por frutas.
• La cafeína puede aumentar el ritmo cardiaco,
elevar la presión sanguínea y provocar una mayor demanda de oxígeno; su consumo
excesivo puede causar dolores de cabeza, diarrea, inquietud, arritmia cardiaca,
nerviosismo, irritabilidad e insomnio. Cualquier cantidad de cafeína mayor de
250 mg por día se considera excesiva y casi siempre ocasiona efectos negativos;
algunas personas reaccionan negativamente a la cafeína a dosis menores. Se debe
tener presente que cada taza contiene aproximadamente 110 mg de cafeína; a esta
cantidad se agregan otras cantidades obtenidas de otras fuentes, como el
chocolate, el té y las bebidas de cola. Se recomienda reducir o evitar el
consumo de café, té, bebidas de cola o chocolate; es mejor sustituirlos por
agua mineral, jugo de frutas o leche, sales hidratantes y electrolitos por vía
oral.
• Las grasas no son una buena fuente de energía en
situaciones de emergencia en la cuales el personal de respuesta está sometido,
frecuentemente, a una elevada actividad física, ya que las grasas necesitan
tomar oxígeno del cuerpo para poder desdoblarse.
• Es recomendable una alimentación alta en calorías
con productos no perecederos, como frutas secas, avellanas, granos, nueces,
etc.
• Recordar que, en una situación de estrés, la
digestión se hace lenta por la redistribución de la sangre hacia los músculos y
el cerebro; por consiguiente, una comida difícil de digerir o muy abundante
puede traer problemas.
• Evitar el consumo de alcohol.
Actividad física
• Practicado como medida preventiva contra el
estrés, el ejercicio físico exige cierta regularidad; 30 minutos, tres veces
por semana, aportan efectos beneficiosos.
• Después de un periodo de servicio, no es
recomendable dormir de inmediato; debería hacerse un poco de ejercicio físico
antes.
• La actividad física metaboliza los subproductos
de la reacción de estrés, los cuales, de otro modo, podrían ser nocivos (1).
• Sustancias como la noradrenalina hacen más
vulnerable a la persona con respecto a las emociones negativas, como el miedo y
la cólera; la actividad física ayuda a su metabolismo.
Pautas para el cuidado de la salud mental en operaciones de desastres
• Durante la fase de alarma, proporcionar al
trabajador de respuesta toda la información posible sobre lo acontecido.
• Informar de manera regular a los miembros de los
equipos de respuesta sobre el estado de sus familiares y su localización.
• Cada miembro de los equipos de respuesta debe
desarrollar un sistema de acompañamiento con otro trabajador. Los dos deben
estar vigilantes y atentos entre sí, preguntándose cómo se sienten, recordarse la
hora de tomar sus alimentos y darse aliento mutuamente (6).
• En las operaciones de larga duración, los
trabajadores deben tomar un tiempo de descanso, con la finalidad de evitar la
fatiga emocional y los errores (7).
• Establecer una reunión en cada cambio de turno o
de equipo para intercambiar información y comunicar qué es lo que está
ocurriendo; esto también sirve como oportunidad para desfogar frustraciones y
malas interpretaciones. Debe permitirse que se hable sobre los sentimientos y
no censurarlos. Tener a quién recurrir y con quién hablar, alguien que pueda
ofrecer consuelo, ayuda y sugerencias, protege del impacto negativo de los
rigores y las vivencias de las operaciones de emergencias.
• Se sugiere que se realicen caminatas conjuntas
lejos del área de trabajo, hablándose de temas comunes y no solamente lo
referido al desastre.
• Organizar actividades sociales y practicar algún
deporte, de preferencia no competitivo.
• Mantener el contacto con los amigos y la familia.
Cuando se empacan las cosas para salir al lugar del desastre, es bueno incluir
en el equipo artículos que le permitan mantener un contacto psicológico con la
familia (fotos, tarjetas humorísticas, etc.).
• El contacto telefónico frecuente (cuando es
posible) con la familia y las amistades es vital; permite intercambiar
experiencias y saber cómo están sus seres queridos e impide que cuando se
retorne al hogar se sienta como un extraño.
• Fomentar la integración del equipo de trabajo; si
el individuo siente que cuenta con el apoyo del grupo, se verá protegido contra
los efectos negativos del estrés.
Los equipos o profesionales de salud mental pueden y deben jugar un importante papel en la atención de los miembros de equipos de respuesta. Pueden observar el funcionamiento de los trabajadores, darles soporte, ofrecer atención especializada si se requiere y avisar a los líderes o tomadores de decisiones sobre el nivel de fatiga, así como de las reacciones de frustración o de fracaso.
Pautas para el cuidado de la salud
mental al retornar a las acciones rutinarias
• Las técnicas de relajación, el manejo de la
respiración profunda y la meditación ayudan en el proceso de recuperación y de
retorno a la actividad rutinaria o la vida habitual (5); sin embargo, no se
recomiendan cuando el personal tiene que continuar en las labores humanitarias
o de rescate en poco tiempo.
• Involucrar a la familia contribuye a prevenir los
conflictos en su interior; muchas personas guardan, por años, profundos
resentimientos porque sus padres, hijos o parejas no les dedicaron tiempo, no
les escucharon sus problemas o, simplemente, viven con el temor de que algo
malo les pueda pasar en sus misiones humanitarias. La familia debe saber cuáles
son las exigencias y las consecuencias sobre la salud física y mental del trabajo
que realizan; así mismo, debe motivarse a las familias para que se conozcan
entre sí y sean capaces de darse apoyo mutuo.
• Evitar el consumo de alcohol; si bien sus efectos
iniciales son estimulantes, el efecto final es depresor y puede provocar la evocación
masiva de recuerdos desagradables con el consiguiente malestar psicológico.
• Escribir relatos de los acontecimientos les ayuda
a algunas personas a revalorar lo sucedido y darle un sentido a las labores que
realizaron, y se convierte en una oportunidad para que expresen sus
sentimientos al respecto.
Recomendaciones para los líderes de los equipos de respuesta
Los líderes o personas con responsabilidades en los
equipos de respuesta deben tener presente las siguientes recomendaciones, con
la finalidad de facilitar el trabajo, mantener la motivación y la moral, así
como para cuidar la salud mental de sus subordinados y compañeros de tareas:
• El reconocimiento público y oportuno por el
esfuerzo desplegado es muy importante para mantener la autoestima y la
confianza del personal.
• Asegurar un mínimo de condiciones en el trabajo,
como facilidades de servicios higiénicos, alimentación apropiada y oportuna,
agua potable, un lugar de descanso lejos de la escena del desastre y establecer
horarios de trabajo.
• No permitir que el personal retorne a su rutina
diaria sin antes haber pasado por un proceso de apoyo psicológico, que consiste
básicamente en dar la oportunidad para que puedan expresar libremente sus
sentimientos, lo que piensan sobre lo ocurrido, las acciones que se han
realizado y qué es lo que más les ha afectado en la labor realizada; así mismo,
se les debe instruir sobre los posibles síntomas que pueden experimentar en los
días subsiguientes y otras recomendaciones (por ejemplo, alimentación, ejercicios,
etc.). Esta atención puede realizarla el personal de salud mental asignado al
equipo de respuesta.
• En caso de que algún integrante de los equipos de
respuesta sufra una lesión importante, debe ser atendido y evacuado
inmediatamente. Su permanencia prolongada en el terreno de trabajo tiende a
desmoralizar al resto de los integrantes.
• En caso de un incidente que involucre a un
integrante de los equipos de respuesta, evite que la familia se entere por la
prensa u otras vías alternas; debe movilizarse un grupo de intervención en
crisis para informar y atender a la familia.
• Cuando no es posible rotar al personal porque la
situación no lo permite, una estrategia alterna es la de reasignarlo a tareas
diferentes. Esto facilita que se rompa la visión en túnel que frecuentemente
acompaña a un estrés prolongado, que se presenta por el trabajo agotador.
• Se debe tener presente que los líderes también
pueden afectarse emocionalmente. Un líder agotado puede fracasar en su labor de
dirección.

Un tema muy interesante que todos deberiamos estar informados
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